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Biocarburantes

Bio gasolinera

Los biocarburantes son combustibles de origen renovable que pueden utilizarse como sustitutivos (puros o mezclados en distintas proporciones) o aditivos de los carburantes convencionales: gasóleos y gasolinas. Existen dos tipos de biocombustibles:

  • El biodiésel se produce a partir de aceites vegetales obtenidos de semillas oleaginosas: girasol, colza, soja, etc., o a partir de grasas de animales o aceites vegetales usados. Puede sustituir al gasóleo.
  • El bioetanol es un alcohol que se obtiene a partir de caña de azúcar, remolacha, cereales, patatas o biomasas leñosas. Puede sustituir a las gasolinas.

Son una fuente de energía renovable, son combustibles líquidos procedentes de la biomasa con propiedades similares a los carburantes derivados del petróleo (gasolina y gasóleo).

Actualmente son la única opción real en el sector de la automoción para disminuir las emisiones de CO2 a la atmósfera. Se pueden utilizar en la mayoría de los vehículos existentes en el mercado. No es necesario realizar modificaciones en los vehículos ni crear nuevas estructuras de distribución.

En la actualidad se investiga en nuevas materias primas y procesos para obtener biocarburantes más sostenibles y baratos, conocidos como biocarburantes de segunda, tercera e incluso cuarta generación.

Biocarburantes de primera generación

El biodiésel, que se obtiene a partir de semillas oleaginosas, aceites vegetales usados o grasas de animales, puede emplearse en motores diésel en estado puro o mezclado con gasóleo convencional en diferentes proporciones.

El bioetanol, o alcohol obtenido a partir de material vegetal diverso, puede utilizarse en motores de gasolina convencionales mezclado hasta el 15%. En mayores proporciones (hasta un 85%) sólo puede emplearse en vehículos específicos, denominados “flex fuel”.

Biocarburantes de segunda generación

Los biocarburantes de segunda generación son muy prometedores por su potencial para reducir los costes de producción. Se producen a partir de materias primas con coste nulo o reducido pero de elevado potencial, como son los residuos orgánicos y biomasas lignocelulósicas.

Mejoran prestaciones de los biocarburantes comunes, y se diferencian de ellos principalmente por la tecnología empleada, más compleja y en fase de optimización.

El bioetanol producido a partir de materias primas celulosas, el biohidrógeno, el syngas, los bio-aceites, el biometanol, el biobutanol o los biocarburantes sintéticos obtenidos a través de síntesis o de la reacción de Fischer-Tropsh, pertenecen a esta categoría.

También se incluyen los biocarburantes producidos a partir de microalgas, aunque emplean tecnologías convencionales.

Biocarburantes de tercera generación

Los biocombustibles de tercera generación utilizan métodos de producción similares a los de segunda generación, pero empleando como materia prima cultivos bioenergéticos específicamente diseñados o adaptados (a menudo por medio de técnicas de biología molecular) para mejorar la conversión de biomasa a biocombustible. Un ejemplo es el desarrollo de los árboles “bajos en lignina”, que reducen los costes de pretratamiento y mejoran la producción de etanol, o el maíz con celulasas integradas.

Biocarburantes de cuarta generación

Los biocombustibles de cuarta generación llevan la tercera generación un paso más allá. La clave es la captación y almacenamiento de carbono (CAC), tanto a nivel de la materia prima como de la tecnología de proceso. La materia prima no sólo se adapta para mejorar la eficiencia de proceso, sino que se diseña para captar más dióxido de carbono, a medida que el cultivo crece. Los métodos de proceso (principalmente termoquímicos) también se combinan con tecnologías de captación y almacenamiento de carbono que encauza el dióxido de carbono generado a las formaciones geológicas (almacenamiento geológico, por ejemplo, en yacimientos petrolíferos agotados) o a través del almacenamiento en minerales (en forma de carbonatos).

De esta manera, se cree que los biocombustibles de cuarta generación contribuyen más a reducir las emisiones de GEI (gases de efecto invernadero), porque son más neutros o incluso negativos en carbono si se comparan con los biocombustibles de las otras generaciones. Los biocombustibles de cuarta generación encarnan el concepto de «bioenergía con almacenamiento de carbono».