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Electrodomésticos

Existen electrodomésticos de todos los tipos, tamaños y prestaciones. Esto influye en su consumo, pero también lo hace el uso que les demos. Es conveniente elegir un electrodoméstico cuyo tamaño y prestaciones sean adecuados a nuestras necesidades: mayor tamaño implica mayor gasto de electricidad.

La mayor parte de los electrodomésticos tienen una etiqueta energética que identifica los modelos más eficientes energéticamente. Elegir un electrodoméstico con la máxima etiqueta energética (A+++) frente a uno convencional supone una reducción del consumo hasta el 80%.

Todas las etiquetas tienen una parte común, que hace referencia a la marca, denominación del aparato y clase de eficiencia energética. Hasta ahora, esta clasificación energética se ha basado en la asignación de una letra y un color, que va del verde oscuro y letra A (máxima eficiencia) al rojo y letra G (mínima eficiencia).

En junio de 2010, la Unión Europea creó un nuevo diseño de la etiqueta energética, manteniendo las siete clases energéticas y la escala de colores, y añadiendo tres clases adicionales, A+, A++ y A+++.

Desde diciembre de 2011 es obligatorio que los electrodomésticos que salgan al mercado lleven el nuevo etiquetado energético, si bien aquellos que ya hayan salido a la venta pueden conservar el antiguo por tiempo indefinido.

Por ejemplo, un frigorífico clase A+++ puede consumir un 80% menos de energía que uno de clase D aproximadamente. Esto supone a lo largo de la vida útil del aparato, evitar la emisión a la atmósfera de una tonelada y media de CO2 y un ahorro de más de 1.000 euros. Este dinero amortiza con creces la diferencia de sobreprecio que supone adquirir un frigorífico clase A+++.

Y una lavadora de clase A+++ puede consumir casi la mitad de energía que una de clase D. Esto supone, a lo largo de la vida útil del aparato evitar la emisión a la atmósfera de más de media tonelada de CO2, así como un ahorro de más de 500 euros en la factura eléctrica. Además se ahorraría el consumo de más de 35.000 litros de agua.

Por ello, es recomendable la compra de electrodomésticos con etiquetado energético de clase A+++. Ahorran energía y dinero.