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Etiquetado energético de electrodomésticos

Etiquetado energético electrodomésticos

Europa dispone de un sistema de etiquetado para productos que utilizan energía para funcionar, los denominados PUEs. Entre ellos se encuentran los electrodomésticos de gama blanca, elementos de  iluminación, televisores y,  más recientemente incorporados, los equipos de climatización y de generación de agua caliente sanitaria (listado completo).

Existen equipos de todos los tipos, tamaños y prestaciones. Esto influye en su consumo, pero también lo hace el uso que les demos. Es conveniente elegir un equipo cuyo tamaño y prestaciones sean adecuados a nuestras necesidades: mayor tamaño implica mayor gasto de energía. El etiquetado energético incluye información que permite al usuario en el momento de la compra identificar los modelos más eficientes en consumo, y el gasto real que supondrá utilizarlo.

Todas las etiquetas tienen una parte común, en la zona superior que hace referencia a la marca, denominación del aparato y clase de eficiencia energética. En la parte inferior se indica el consumo de energía anual y una serie de pictogramas nos informan del tipo de aparato y su funcionalidad. Por ejemplo, la etiqueta de una lavadora añade el consumo anual de agua, la capacidad en kg de ropa, volumen de ruido, etc.

Hasta ahora, esta clasificación energética se ha basado en la asignación de una letra y un color, que va del verde oscuro y letra A (máxima eficiencia) al rojo y letra G (mínima eficiencia). Pero como los productos avanzan tecnológicamente acompañados, generalmente, de una disminución en su consumo de energía y, por tanto mayor eficiencia, se han ido creando clases superiores: A+, A++, A+++. Como consecuencia, actualmente se está haciendo un “reescalado” del etiquetado de forma gradual de manera que la escala de A a G vuelva a reflejar 7 clases de consumo de energía. Los clase “A” volverán a ser los más eficientes. Esta nueva reescala de la A a la G deberá estar activa antes del 2 de agosto de 2030.

Un frigorífico clase A+++ puede consumir aproximadamente un 80% menos de energía que uno de clase D. Esto supone a lo largo de la vida útil del aparato, evitar la emisión a la atmósfera de una tonelada y media de CO2 y un ahorro de más de 1.000 euros. Este dinero amortiza con creces la diferencia de sobreprecio que supone adquirir un frigorífico clase A+++.

Una lavadora de clase A+++ puede consumir casi la mitad de energía que una de clase D. Esto supone, a lo largo de la vida útil del aparato, evitar la emisión a la atmósfera de más de media tonelada de CO2, así como un ahorro superior a 500 euros en la factura eléctrica. Además, se ahorraría el consumo de más de 35.000 litros de agua.

Por ello, para ahorrar energía y dinero, es recomendable la compra de electrodomésticos con etiquetado energético de clase A+++.