Agencia Andaluza de la Energía

Mantenimiento y usos

El coste de la energía de una instalación  térmica de un edificio en su vida útil es superior (en torno al 20%) al coste de adquisición de la misma. Esta relación puede variar notablemente en función de la calidad y las prestaciones exigidas a la instalación, pero es sobre todo el correcto uso y el mantenimiento de la misma lo que permitirá mantener controlada la calidad del servicio prestado y el gasto energético asociado al mismo. Con una buena gestión y mantenimiento de los servicios comunes se pueden alcanzar ahorros superiores al 20%.

Además, la normativa vigente, Real Decreto 1027/2007 por el que se aprueba el Reglamento de Instalaciones Térmicas en los Edificios, obliga a realizar un mantenimiento adecuado de las instalaciones con el objeto de garantizar la eficiencia energética de las mismas. Así, establece los requisitos que deben cumplir las instalaciones térmicas para que su funcionamiento, a lo largo de su vida útil, se realice con la máxima eficiencia energética:

  • las instalaciones se mantendrán de acuerdo con un programa de mantenimiento preventivo
  • las instalaciones dispondrán de un programa de gestión energética, por el que se realizará una evaluación periódica del rendimiento de los equipos de generación térmica
  • las instalaciones dispondrán de instrucciones de seguridad debidamente actualizadas, con el fin de minimizar los riesgos durante el uso de las instalaciones
  • las instalaciones se utilizarán de acuerdo con las instrucciones de manejo y maniobra, que deben servir para efectuar la puesta en marcha y parada de la instalación, y para conseguir cualquier programa de funcionamiento y servicio previsto.
  • las instalaciones se utilizarán de acuerdo con un programa de funcionamiento, con el fin de dar el servicio demandado con el mínimo consumo energético.

En la misma línea, el Decreto 169/2011, de 31 de mayo, por el que se aprueba el reglamento de fomento de las energías renovables, el ahorro y la eficiencia energética en Andalucía, establece la obligación para los nuevos edificios incluidos de implementar planes de gestión de energía a partir de una potencia térmica nominal instalada superior a 70 kW.

En edificios con una potencia térmica nominal instalada superior a los 600 kW, la persona, entidad o comunidad titular del edificio deberán encomendar la gestión estos planes a un Gestor energético, que deberá ser técnico titulado competente.

La creación de la figura de gestor energético en comunidades de vecinos, puede significar una notable reducción en los costes energéticos así como una mejora continua en los servicios comunes. Algunas de sus competencias son:

  • Creación y mantenimiento de un inventario de instalaciones energéticas.
  • Velar por el correcto mantenimiento de equipos e instalaciones, ya sea a través de empresas externas o con medios propios.
  • Velar por optimizar de forma continua la facturación de la energía comprada, seleccionando proveedores, ajustar precios, etc.
  • Búsqueda de financiación para realizar inversiones de modernización de las instalaciones.